- Autora: Alba
- Twitter: @TsukiiNeko
- Tipo: SHINee, Minho x fan, hetero, menores 18, serial
CAPÍTULO 5. FINAL
A eso de las 17:15 empecé a ducharme
porque había quedado a las 18:00 con Sacha, mi única amiga desde que había
llegado aquí, ‘’Bueno también tengo a…’’,
no, imposible el no podía ser considerado mi amigo, los amigos no se evitan, ni
pasan de ti cuando les hablas, no, en definitiva no podía ser mi amigo, acabé
de ducharme, y tocaron al timbre ‘’vaya
¿Quién podrá ser?’’ me pregunté, me puse lo primero que pillé, iba mojada y
casi me mato con el agua que había en el suelo, fui a abrir. Y cuando vi quien
era, la verdad es que me quedé impresionada. Lo miré y luego me miré a mí, y
entonces me quise morir, iba con una camiseta interior, blanca, que se
transparentaba todo y con un pantalón corto azul cielo que utilizaba como
pijama. No sabía dónde meterme ‘’Tierra
trágame’’ pensé.
-Pasa- le dije, y me fui corriendo al cuarto de baño para
vestirme adecuadamente. Cuando salí Minho estaba sentado en el sofá
esperándome.-¿Qué quieres?- le dije un poco molesta.
-Lo siento- me dijo.
-¿Por qué?, ¿Por ignorarme o por molestarte cuando la gente
se preocupa por ti?
-Por ambas cos… ¿Estabas preocupada por mí?- dijo.
-No…no, solo…solo tenía curiosidad- le dije sonrojada.
-En fin, solo quería pedirte perdón.
-¿Sólo has venido por eso?- le pregunté ‘’¿Y, no me lo podías haber dicho mañana?’’ me
pregunté, pensando que había algo más.
-…y porque quería verte…- murmuró, pero estaba tan absorta en
mis pensamientos, que no lo oí.
-¿Qué?
-¿Eh? No, nada- dijo nervioso.
RING-RING-RING-RING.
Mierda el teléfono, ‘’Sacha’’
exclamé en voz alta.
-¿Sacha? ¿Qué Sacha?- Preguntó con curiosidad.
-Kim Sacha, la he conocido en el supermercado cuando he ido a
comprar algo de comer.
-mmm…
-Dice que va al Middle School con nosotros, ¿Por qué? ¿La
conoces?
-Eeh…No, no la conozco.
-Omg…Oh no, si yo había quedado, llego tarde…otra vez.
Me fui a secarme el pelo y aponerme los zapatos. Salí y le
dije.
-¿Vienes?- se levantó y me siguió, cerré con llave, y me fui
corriendo, pero un brazo fornido me agarró por el brazo y quedé atrapada,
notaba su pecho pegado a mi espalda, y le reconocí al momento.
-¿Qué haces?- le pregunté nerviosa.
-Es que….estabas a punto de caer.
-¿A si?- pregunté ‘’¿Enserio,
estaba a punto de caer?’’
-Si…-dijo
-Aaaahhh llegó tarde, en fin gracias pero ahora me tengo que
ir- le sonreí y me fui corriendo.
Cuando llegué Sacha seguía esperando.
-Siento llegar tarde- le dije.
-No, no importa yo también hace poco que he llegado,
¿entramos?
-Sí, claro, he oído que esta es una buena cafetería.
Cuando estuvimos dentro, pedimos dos cafés, y nos estuvimos
contando las cosas que nos habían pasado este año, donde fuimos veranear, y que
era lo que me trajo hasta la ciudad de Seúl.
-Mi padre, eso es lo que me ha traído hasta aquí- le dije.
-Cuando hablas de él parece como si no le tuvieras en gran
estima.
-No si yo le quiero, es solo que a veces podría estarse
quieto y dejar que las cosas sigan su curso, y no estar cambiando la vida de su
hija cada vez que se le antoje.
-¡vaya!, a si que has cambiado mucho de instituto y de lugar
¿verdad?- me preguntó.
-Decir que he cambiado mucho de lugar y escuela, es quedarse
corto- le dije entre risas- y tu ¿Qué hiciste en vacaciones?- le pregunté.
-Pues estas vacaciones de verano, yo he ido a Venecia, con mi
familia y allí…
-Allí ¿Qué?, vamos cuéntamelo.
-Conocí a un chico- me dijo.
-¿A un chico?-le dije emocionada.
-Si a un chico.
-Y ¿Qué pasó?- le pregunté ilusionada.
-Nada, simplemente me enamoré de ese chico.
-Y, ¿sigues enamorada?
-Sí, se podría decir que sí.
-Y, ¿Cómo se llama?- le pregunte ansiosa por saber.
-Oh creo que lo conoces- me dijo, lo cual me dejo asombrada,
porque no hacía mucho que había llegado.
-¿Enserio? ¿lo…conozco?- le pregunté confundida.
-Sí
-Y, ¿Quién es?
-Se llama Minho, creo que vas con él a clase- nada más
pronunciar ese nombre, algo en mí se rompió, fue como si me arrebataran el
corazón, me quedé vacía por dentro, como una muñeca que no siente ni comprende
nada, como si el nombre pronunciado fuera taboo y no se pudiera pronunciar, no
en alto al menos.