viernes, 14 de septiembre de 2012

RIRIMATO

- Autora: @askthewind 

- Tipo: B.A.P,serial, menores 18, idol (misterio) x fan, hetero


CAPÍTULO 2: EL CONEJO AFÓNICO



— ¿Qué diablos ha pasado aquí? — Yongguk se abrió paso entre los miembros del equipo, que formaban un apretado círculo encima del escenario de fotografía. Los restantes miembros de B.A.P. junto con la chica estaban en el centro del mismo, arrodillados alrededor de un Daehyun pálido y confuso que permanecía con la mirada perdida en el suelo y una de sus manos en la frente, ajeno a todo el revuelo que lo rodeaba — ¿Daehyun?
            Apenas Yongguk hizo el amago de agacharse, el vocalista principal se impulsó de forma torpe y se levantó, haciendo que todos a su alrededor hiciesen lo mismo. Miró hacia todos lados de forma disimulada y al mismo tiempo sin fijar la mirada en nadie.
            — Estoy bien — su mentira era demasiado obvia, pero quizá nadie tenía el valor para rebatírselo. Se abrió paso por entre la multitud y se alejó de todos, terminando por desaparecer detrás de la puerta de los grandes servicios del estudio.
            Nadie sabía que decir. Los miembros se miraron unos a otros.
            — ¿Qué ha pasado? — insistió Yongguk.
            — Parece ser que se ha mareado — aclaró Himchan, rascándose con parsimonia una de sus patillas recortadas y mirando hacia la puerta del baño — Actúa muy raro últimamente.
            — Estamos a punto de volver a la rutina de escenario tras escenario. Estará nervioso después de estos meses sin apenas un solo directo — dictó Youngjae.
            Una de las ayudantes de vestuario llamó a Yongguk desde lejos, era su turno en el photoshoot. Con un suspiro pesado y poco convencido abandonó al grupo y respondió a la llamada, caminando hacia el vestuario.
            Sus compañeros no tardaron en dirigirse hacia el servicio: Daehyun aún no había salido y empezaban a preocuparse. Youngjae y Jongup se quedaron fuera con Yoori, mientras que Himchan y Zelo entraron al servicio para hablar con Daehyun.
            — Sentimos que te hayas metido en tantos problemas al primer día — por su mueca podía verse que Youngjae se veía realmente afectado por ese tema — No queremos que pienses que somos unos alborotadores ni nada por el estilo.
            — No… No, que va — respondió ella, negando con apuro — Ni siquiera tenéis la culpa de lo que ha pasado. Intentaré no tocar nada, por si acaso — añadió, riendo.
            — Daehyun no es el único que se comporta de forma extraña — Jongup se cruzó de brazos y señaló con la cabeza hacia el lugar donde Yongguk posaba, en medio de su sesión de fotos — Él también parece en las nubes.
            Yoori se quedó mirándolo, perdida. Aunque escuchaba hablar al vocalista realmente no lo estaba escuchando, tan sólo veía al líder posar y poner muecas extrañas cada vez que el flash del fotógrafo iluminaba la escena. Youngjae y Jongup intercambiaron una mirada cómplice.
            — Tierra llamando a Yoori. ¿Hola? — Jongup se echó a reír, pero no obtuvo respuesta.
            Entonces, alguien se acercó a ella por detrás.
            — ¡Ririmato! — Zelo apareció de la nada y gritó prácticamente en su oído, haciéndola brincar tontamente del susto. Con el corazón en un puño y las risas de todos los demás miembros rodeándola se cubrió la cara con una de sus manos, sintiéndose nuevamente sonrojada.
            — ¿Qué me has llamado? — exclamó la chica sin sacarse la mano del rostro, con un gritito ahogado y desafinado, en medio de un berrinche nervioso.
            — ¿Ririmato? — insistió Himchan, entre risas.
            — Ah — Zelo asintió, acercándose a Yoori y dándole un caderazo suave entre risas — Combina conmigo. Totomato y Ririmato — y volvió a reírse alegremente.
            Viendo la cara que se le había quedado a Yoori, Jongup tuvo la bondad de dejar de reírse para explicarle lo que pasaba. Cada miembro del grupo poseía una caricatura en forma de conejo, el logo de B.A.P., con su respectivo nombre. Shishimato, Tatsmato, Totomato… “Ririmato no está mal”, pensó, no muy convencida. No estaba nada mal. Y siendo un mote cariñoso que provenía de Zelo, estaba mejor aún.
            — ¿Te encuentras bien, Daehyun? — Yoori levantó la mirada hacia él y sonrió, dudosa. Se sintió un poco estúpida cuando el chico se le quedó mirando sin decir absolutamente nada. No era capaz de adivinar sus pensamientos ni tampoco lo que sentía, era como una pared, silenciosa e irrompible.
            — Estoy mejor — susurró, haciendo una leve reverencia de agradecimiento.
            “¿Mentirá siempre tan mal?”, pensó Yoori.

………


            Entre aplausos terminó la sesión de aquella tarde. Uno a uno fueron pasando a los escenarios de fotografía y Yoori se entretenía charlando con los demás y averiguando curiosidades y secretos de detrás de las cámaras. La conclusión que había sacado de aquella tarde de charla desinteresada era que la vida de la fama no era nada fácil, y que era mucho más oscura y enrevesada a como la pintaban en el exterior.
            — ¡Gracias por vuestro trabajo de hoy! — el fotógrafo se inclinó ante los chicos, que le respondieron al gesto amablemente entre aplausos. La gente empezó a recogerlo todo y a abandonar el estudio, hasta que prácticamente sólo quedaban ellos siete.
            — ¿Dónde te alojas? — le preguntó Youngjae a Yoori mientras caminaban por los pasillos del edificio.
            — En un edificio al norte de aquí — entonces cayó en lo obvio — Pero ahora que lo dices… no tengo ni idea de cómo llegar desde aquí.
            — ¿Cómo? — Yoori le explicó que había sido el ayudante el que la había traído hasta el edificio y Youngjae no pudo evitar exhalar un suspiro de resignación — Es increíble, cuánta incompetencia.
            — Podemos hablar con algún técnico que pase por aquí para que te acerque hasta el lugar. ¿Es muy lej-?
            — No importa. Yo me encargaré de acercarla a donde sea — todos se giraron ante las palabras de Daehyun, que alzó una mano y asintió con pasividad. Se miraron los unos a los otros, y el enmascarado se anticipó a todas esas preguntas que rondaban la mente de sus compañeros — Necesito un poco de aire, me vendrá bien.
            — ¿Y qué pasa si vuelves a encontrarte mal?
            — No pasa nada. Ririmato cuidará de mí.
            — ¡Iah, hyung, ese mote es mío!
            A pesar de su máscara, Yoori pudo notar por la ligera curvatura en sus rasgados ojos que Daehyun había esbozado una tierna sonrisa.

………


            — ¿Estás seguro de que quieres acompañarme? — los demás miembros del grupo habían dejado el edificio y ya deberían estar a medio camino de sus dormitorios. Yoori y Daehyun se habían quedado en el recibidor del edificio.
            — Siempre estoy seguro de lo que digo — para sorpresa de la española, el chico alzó las manos y se desabrochó la máscara con normalidad. Aunque por pocos segundos, pudo ver perfectamente su rostro, ovalado, bien proporcionado… Y sus labios carnosos; Yoori no podía encontrar una razón para esconder tal perfección. Guardó la máscara en una maleta y se puso un fular negro alrededor del cuello que lo cubría igual o incluso más y unas gafas de sol negras. Le enfundó la maleta a uno de los ayudantes al susurro de “llévame esto al dormitorio, por favor”, y entonces miró a Yoori.
            — Podemos marcharnos cuando quieras.

            Caminaron hasta la parada de autobús más cercana, teniendo en cuenta la dirección que estaba anotada en la tarjeta que Yoori le había brindado al vocalista. No estaba muy lejos, según él, pero aún así era fácil perderse. Se alegró de que hubiese decidido acompañarla, ella nunca se habría atrevido pedírselo a ninguno de los seis. Odiaba depender de la gente.
            — Vaya, por fin una calle que se me hace conocida — exclamó entre risas Yoori, cuando por la ventana del autobús vio un cartel a tamaño gigante de Sexy, Free & Single que colgaba de un edificio totalmente iluminado. Aquel sitio le trajo malos recuerdos, pero le bastó girar la cabeza hacia Daehyun, que estaba sentado enfrente de ella toqueteando su teléfono móvil, para olvidar todo lo malo.

            — ¿Es aquí? — dijo finalmente, quitándose las gafas de sol con un gesto elegante. Empezaba a oscurecer, y las calles se habían teñido de un color rojizo bastante apagado.
            — Sí, es el tercer piso — Yoori miró hacia arriba y después se giró hacia Daehyun, sonriendo — Gracias por acompañarme, era imposible que consiguiese llegar yo sola. Ni siquiera hace una semana que he llegado.
            — Claro, no fue- …nada — la voz de Daehyun se rompió instantáneamente, sin avisar, incluso él parecía sorprendido. Yoori puso una mueca de sorpresa imposible de ocultar ante aquel tono de voz tan extraño que había puesto al terminar su frase, una afonía repentina que claramente el chico intentó ocultar a pesar de ser imposible. Tragó saliva sin decir nada más, quedándose en silencio después de ese pequeño incidente. Se echó una de las manos al cuello, apretando el fular contra su piel, y casi sin poder aguantar más empezó a toser. Una tos seca y rasposa que incluso a Yoori le producía dolor en la garganta. Daehyun apoyó una de sus manos en la pared del edificio y agachó la cabeza, intentando recuperar el control sobre su tos.
            — ¿Estás bien? — “Claro que no está bien, idiota, ¿o es que no ves que está a punto de echar los pulmones en un ataque de tos?” — ¿Daehy-?
            — Estoy bien, estoy bien — se apresuró a decir alzándose de repente. Tenía los ojos llorosos y la voz ronca, pero mantenía el porte como si quisiese convencerse a sí mismo de que no pasaba nada. Se despidió de forma apurada de ella y se giró, dispuesto a irse, pero la voz de la chica lo sorprendió en medio de su huída.
            — ¿Por qué no subes conmigo? — Yoori era incapaz de creer que le hubiese hecho esa pregunta, pero no podía quedarse simplemente de brazos cruzados — Quizá deberías tomarte una taza de leche con miel, es buena para las irritaciones de garganta…
            Daehyun permaneció de espaldas a ella durante unos segundos que se le hicieron eternos. Pronto pudo ver cómo se giraba hasta mirarla a los ojos, y antes de darse cuenta ya estaban los dos sentados en la pequeña mesa de su salón, él observando la taza humeante de leche sobre la que la chica derramó dos cucharadas de miel.
            Aquella situación era bastante incómoda.
            — Esa tos no es normal, ¿me equivoco? — Yoori no obtuvo respuesta, Daehyun se limitó a quitarse el fular, coger la taza con ambas manos y dar un sorbo a la leche templada. Cerró los ojos como si le hubiese sentado como un placer de los dioses y desvió la mirada hacia Yoori, cuya mueca había mutado al nivel de “estoy perdiendo la paciencia”.
            — Es sólo tos — sentenció.
            — La tos no marea.
            — Estoy tomando medicamentos — su voz habló más rápido que su pensamiento. Se llevó la taza a la boca al darse cuenta de que había dicho algo que realmente no pensaba decir — Es sólo tos.
            — ¿Sabes? No sé si soy la indicada para decir esto pero… Eres tan… — Yoori entrecerró los ojos, cogiendo aire y gesticulando como si estuviese buscando la palabra perfecta para aquel momento — …transparente.
            — ¿Qué?
            — Que mientes muy mal, Daehyun. ¿Cuál es el problema? — Yoori se cruzó de brazos y suspiró — Entiendo que no quieras decírmelo a mí, pero prométeme que hablarás con los demás cuando te reúnas con ellos. Youngjae se veía muy preocupado por ti — añadió, suspirando.
            Daehyun no parecía tener intención de contar nada. Miraba su taza de leche con la mirada vacía y perdida, carraspeando de forma disimulada cada pocos segundos.
            — Bébete eso — terminó diciendo Yoori, con una mueca de resignación — Te sentirás mejor.
            Daehyun suspiró.
            — Me han dicho que tengo una infección en las cuerdas vocales.
            Yoori levantó la mirada hacia él al escucharlo hablar pero realmente no había asimilado lo que le había dicho nada más oírlo. Le tomó varios segundos asimilar el vocabulario y lo que una enfermedad así podía suponer para un vocalista principal como lo era él y su mueca se tornó en varios segundos tan sorprendida como Daehyun se esperaba que fuese. Yoori no sabía que decir.
            — Pero-
            — No es grave — se adelantó el chico — pero me han dicho que lo más probable es que tenga que pasar por quirófano. Es una operación sencilla, pero sigue siendo una operación, al fin y al cabo — Yoori lo escuchaba en silencio. El muro que parecía levantarse alrededor de Daehyun y que siempre bloqueaba sus emociones parecía estar desmoronándose lentamente ante una avalancha de diversos sentimientos que llegaron al alma a la chica. Sentía temblar la voz del chico, que ahora no paraba de dar vueltas a la taza entre sus manos — En el mejor de los casos tan sólo tendría que pasarme un par de semanas en reposo. Pero…
            Daehyun soltó la taza y suspiró profundamente, llevándose las manos a la cara y peinando su cabello hacia atrás en medio de un suspiro de nerviosismo.
            — ¿Pero…? — inquirió ella, no muy segura.
            — En el peor de los casos no podría volver a cantar nunca más — fue muy tajante en su respuesta, casi ni dejó terminar a Yoori su pregunta. La miró fijamente, y ella pudo sentir el pánico en su mirada — ¿Te das cuenta ahora de por qué no puedo decírselo a los demás?
            Daehyun apoyó los codos en la mesa y ocultó la cabeza entre ambas manos, tironeándose del pelo con suavidad. Yoori no sabía exactamente qué decir.
            — Pero… no tiene por qué pasar nada — opinó, insegura.
            — ¿Y si pasa? — sentenció él, sin mirarla, con un tono de voz frío y seguro. Entonces giró el rostro y la miró fijamente, y Yoori sintió todo el miedo que irradiaban cayéndole encima como un cubo de agua fría — ¿Sabes todo lo que he sufrido para conseguir lo que tengo? ¿Para llegar a lo que soy? — su tono de voz iba aumentando a medida que hablaba. Yoori le hacía señas para que se tranquilizase pero parecía fuera de sí — ¡Me he pasado la mitad de mi vida, la mitad! ¡Encerrado en una sala de entrenamiento! ¡Ensayando día y noche para poder pasar de trainee a proyecto, y el doble para pasar de proyecto a parte de B.A.P.! ¡¿Todo lo que necesito es mi garganta y pretenden privarme de ella?!
            Yoori no podía creerse lo que estaba sucediendo. “Pero no te enfades conmigo, que yo no tengo la culpa”, pensaba, mientras lo escuchaba con los ojos cerrados como dando a entender que gritaba mucho.
            — Habla con ellos, ¿de acuerdo? — le dijo, muy suave, con una mueca de preocupación. Daehyun le respondió a sus palabras con una fría mirada que la heló por dentro y la hizo bajar la mirada.
            — Tampoco esperaba que una simple fan lo entendiese.
            Golpeó la mesa con ambas manos y se levantó, vertiendo la taza y la leche sobre su superficie por el impacto. Yoori no se movió de su asiento, ni siquiera abrió los ojos para ver cómo se marchaba; tan sólo escuchó el eco de sus pasos furiosos retumbar en el suelo del apartamento y el portazo que finalizó aquella conversación tan drásticamente. Se quedó varios minutos quieta, suspiró, y entonces decidió que sería mejor limpiar el estropicio antes de que los muebles se estropearan.
            “Supongo que una simple fan no podría entenderlo.

……….


            Días después, Yoori no era capaz de sacarse aquel asunto de la cabeza. Se había pasado noches en vela buscando canciones del grupo y había visto que Daehyun tenía una voz realmente asombrosa. Lo veía disfrutar en el grupo, y con el grupo. Definitivamente no podía sacarse el asunto de la cabeza.
            Salió del apartamento cámara en mano con la intención de visitar algunos lugares turísticos en la ciudad. “Necesito despejarme”. Lo que no se esperaba es el revuelo que se encontró de camino a la parada de autobús. Un griterío que se le antojó molesto e irritante y que la hizo detenerse justo detrás de la avalancha de gente que se amontonaba del gran centro comercial. Montones de chicas esperaban en filas poco ordenadas con unos extraños cuadernos naranjas en las manos, en los que Yoori pudo distinguir las siglas B.A.P. al acercarse a una de ellas. Entonces levantó la mirada y entre cientos de cabezas los pudo ver: Zelo y Yongguk charlaban con un par de fans a las que estaban firmando sus ejemplares, Himchan saludaba a la multitud frenéticamente con su sonrisa natural y Jongup y Youngjae cotilleaban disimuladamente, entre risas. Daehyun parecía ausente del mundo, firmando ejemplares y haciendo vagas reverencias en su asiento.
            “Estúpido cobarde.
            Lo que no se esperaba es que el avistamiento sería recíproco.
            — Oe — Jongup, que estaba sentado al lado de Zelo, le dio un codazo disimulado y señaló al fondo de la calle con la cabeza — ¿Esa no es Ririmato?
            Daehyun escuchó a sus compañeros de fundo y, a pesar de que algo en su interior le decía que debía ignorarlo, terminó alzando la mirada con disimulo, buscándola por toda la calle. La vio desaparecer entre la multitud y aún así seguía con la mirada perdida en la calle. La llamada de una fan lo devolvió al mundo real.

……….


            Yoori caminó al lado del ayudante una vez llegaron a su destino aún con una mueca de vergüenza en su rostro. El móvil le había sonado en mitad de un silencioso templo y parecía ser que a los que estaban allí no les gustó demasiado su ‘Nyancat’ a todo volumen. El equipo decidió invitarla a una sesión de prácticas de B.A.P. y ella aceptó tras negarse a continuar con su recorrido turístico, viendo lo que había ocurrido.
            Aquel edificio no era tan impresionante como el anterior pero mucha más gente andaba de un lado a otro, sobre todo gente joven. Yoori siguió al ayudante por pasillos y ascensores hasta llegar a una planta donde sonaba música que le resultaba conocida. La sala a la que el ayudante la invitó a entrar era gigantesca. Entró en silencio, colándose tras la puerta para no molestar a nadie y sentándose en el suelo, donde no molestase. La sala tenía una acústica muy nítida y poco eco, el suelo era de madera pulida y una de las largas paredes estaba totalmente cubierta con espejos que permitían a los bailarines verse mientras bailaban. La música sonaba alta y en ese momento los chicos de B.A.P. bailaban de forma asombrosamente profesional mientras cantaban una de sus canciones. Yoori tensó su mueca cuando sintió cantar a Daehyun. Estaba forzando la voz y el tono se le notaba rasposo y ahogado.
            — ¿Qué te pasa hoy, Daehyun? — exclamó Yongguk, parando de bailar en mitad de la canción. Hablaba con un tono de enfado bastante irritante y soberbio. Todos se detuvieron viendo que el líder no estaba contento con el resultado — No das una nota a derechas hoy.
            — Lo siento — le respondió, escueto, con las manos apoyadas en los muslos y respirando con agitación, agotado.
            — Todo el mundo se equivoca alguna vez — todos se giraron de repente hacia Yoori, que no resistía quedarse callada durante más tiempo. Miraba a Yongguk con seriedad, pero sus ojos transmitían todo el enfado que parecía brotar de ella en ese momento — No seas arrogante.
            — ¿Y tú qué haces aquí? — le preguntó Yongguk con mala cara.
            — ¿Y a ti que te importa? — le espetó, sin prestarle mucha atención. Ni siquiera lo estaba mirando, sino que miraba fijamente a Daehyun, quien la evitaba de forma poco disimulada — Todo el mundo se equivoca alguna vez.
            Todos giraron la vista hacia Daehyun, que ignoró las últimas palabras de la chica y salió de la habitación con paso apurado, ignorando la llamada de sus compañeros. Yoori permaneció allí sentada con el rostro ligeramente oculto y una sonrisa cansada, como si ya se estuviese esperando aquella reacción. Todos salieron en busca de su compañero sin dejar de llamarlo, todos excepto uno; alguien que permaneció en su sitio, de brazos cruzados e irradiando molestia.
            — Tú sabes qué le pasa, ¿verdad? — la voz de Yongguk parecía aún más grave en aquella habitación. Yoori no levantó la mirada, ni siquiera le hizo caso, pero Yongguk sabía que realmente lo estaba escuchando — Algo ocurrió cuando te acompañó a casa.
            — No ocurrió nada — le respondió rápidamente, con un tono tranquilo — Me acompañó, le di las gracias y se fue. No sé que más querías que pasase.
            — Mientes igual de mal que Daehyun.
            — Eso es lo que a ti te gustaría — añadió con seguridad, alzando la mirada — Tus métodos de convicción son igual de malos, entonces — Yoori no se veía con ganas de discutir. Yongguk se aproximó en silencio y se colocó de cuclillas delante de ella, con los brazos rodeando sus rodillas.
            — No me gustas — le espetó el chico tras unos segundos en silencio, con la tranquilidad en su rostro de quien dice una verdad innegable. La miraba a los ojos mientras se lo decía y ella no modificaba su mueca extrañamente sonriente — Ni como persona ni como fan.
            — ¿Qué pasaría si alguien llega a enterarse de que le has dicho eso a una fan?
            — Sé que no se lo dirás a nadie — Yongguk esbozó una sonrisa curiosa ante la pregunta de Yoori, alzando una de sus cejas con suavidad.
            — Quién sabe. Soy una mala persona, al fin y al cabo — Yoori no parecía alterada. De hecho, ni siquiera parecía estar pensando lo que decía, tan sólo hablaba — Tú tampoco eres Míster simpatía. Si no tienes nada más que decir deberías ir con tus compañeros, alguien necesita ayuda, y… el líder debería ser el primero en darse cuenta.
            Ese fue el momento en que Yoori sintió que debía parar de hablar. La lengua la había traicionado e incluso ella se dio cuenta de que había dicho algo inapropiado. Frunció los labios disimuladamente mirándolo de reojo, su sonrisa se había borrado. Yongguk no dijo nada, sólo desvió la mirada hacia un lado y chasqueó toscamente la lengua, molesto.
            — No voy a dejarte aquí. Levántate — sentenció, poniéndose de pie.
            — No me moriré por quedarme aquí sola, ¿eh?
            — Eso no me preocupa. Pero te veo capaz de robar nuestra ropa interior y subastarla por Ebay — Yongguk la cogió de la mano y la levantó del suelo, llevándosela de la sala casi a rastro.
            — ¡¿Perdón?! — el eco furioso del ‘español pura cepa’ de Yoori se oyó durante todo su recorrido por el pasillo — ¡¡Serás capullo!!*

……….


            Daehyun había salido del edificio y desaparecido calle arriba. A pesar de que los miembros carecían del permiso salieron del estudio y empezaron a recorrer la ciudad en busca de su compañero. Obviamente, Yoori no iba a ser menos. En realidad, cuando se echó a correr todo lo que tenía en mente era encontrarlo. No pensó en su situación, en lo que estaba haciendo, en que no tenía ni idea de a dónde ir, ni como volver. Se dio cuenta tarde. Media hora tarde. Después de pasarse media hora corriendo de un lado para otro sin avistarlo por ningún lado; ni a él ni a los demás.
            “Mierda”, susurró, respirando agotada.
            Supuso que alguno de los demás lo había encontrado ya y desistió en su tarea. Pensó en preguntar a algún transeúnte cómo se volvía al estudio pero un carrito de helados desvió su atención de su tarea principal. El calor y el agotamiento fueron los que dirigieron sus pasos.
            Se sentó en un banco a la sombra de un árbol en un parque alejado del revuelo urbano. La arboleda era fresca y silenciosa y un refrescante olor a clorofila invadía el ambiente. El revuelo que se oía entre el silencio, alejado del lugar, era incluso agradable. Yoori disfrutó del silencio hasta que una voz agudizó sus sentidos. Era una voz realmente hermosa, un canto suave y frágil que al mismo tiempo reflejaba un poderío vocal importante. Le bastó con girarse para ver a su espalda una pierna que sobresalía por uno de los lados de un gran tronco, cuyo pie se movía con suavidad al compás del canto.
            La voz le resultaba familiar.
            — Tienes una voz preciosa — no dijo nada hasta que terminó de cantar. En ese momento el pie dejó de moverse y la pierna se escondió detrás del tronco como si se tratase de un gato asustadizo — Te envidio — añadió, sonriendo, dulce y comprensiva.
            — ¿Qué motivos hay para envidiarme? — preguntó Daehyun desde el otro lado del tronco, sin dejarse ver.
            — Bueno… Unos cuantos, realmente — Yoori volvió a sentarse en el banco correctamente, por lo que ambos quedaron dándose la espalda a unos cuantos metros de distancia — Eres famoso. Tienes una voz preciosa y muchas chicas que se desviven por ti. Y tienes un futuro prometedor, ¿qué más quieres?
            — Podría perderlo todo en un solo día — dijo, con la seguridad marcada en un suave tono — La voz, la fama, consecuentemente las chicas… y mi futuro — Daehyun esbozó una silenciosa mueca de sorpresa cuando escuchó una suave risita al otro lado del árbol — ¿De qué te ríes?
            — Es normal que tengas miedo — Daehyun frunció el ceño — pero no puedes huir de las cosas toda tu vid-
            — No tengo miedo — la interrumpió.
            — Sí, tienes miedo. Los hombres también sienten miedo, ¿sabes?
            El vocalista permaneció en silencio, sin saber realmente qué decir. Aunque tampoco era como si Yoori esperase que fuese a decir algo.
            — ¿Sabes por qué estoy yo aquí? — fue más el silencio que provocó la ausencia de respuesta en Daehyun la que clarificó su curiosidad que cualquier palabra que pudiese pronunciar — Porque era mi sueño — Yoori rió — ¿No te has parado a pensarlo? Estoy completamente sola en un país al otro lado del mundo, alejada de mi casa y de todo lo que quiero. ¿Cómo he sido capaz de superar todos mis miedos e indecisiones para estar ahora aquí? Porque es mi sueño.
            Sonrió. Daehyun se había levantado y justo al terminar de hablar se estaba sentando en el banco, a su lado. Yoori ni siquiera giró la mirada hacia él. Siguió sonriendo mientras se comía su helado con parsimonia, disfrutando nuevamente del silencio, aunque realmente duró poco.
            — Gracias.
            Alzó las manos y se quitó la máscara, tirándola a sus pies antes de girarse hacia Yoori, que se vio sorprendida por su gesto. Daehyun cogió una de sus manos e inconscientemente la fuerza abandonó la otra mano de la chica, que dejó caer el helado al suelo con un sonido seco, a los pies del banco. Sus dos manos fueron capturadas antes de que llegase a darse cuenta, y los grandes dedos del vocalista se entrelazaron con los suyos con lentitud mientras su voz volvía a sonar de nuevo. Había cerrado los ojos. Yoori conocía esa melodía, le estaba cantando el estribillo de ‘I remember’, donde colaboraba con el líder. Sin embargo aquel soneto improvisado no transmitía la fuerza de la canción, sino que era suave, delicado, un tono incluso romántico que estaba consiguiendo ponerle la piel de gallina a la chica. Pestañeaba como una idiota mirando su rostro perfecto moverse con suavidad con cada nota, el movimiento de sus labios, el temblor de sus párpados. Sonreía como un niño a punto de dormirse y emanaba una ternura que Yoori no se creía capaz de soportar. Daehyun apretó sus manos entre las suyas propias. Ella se mordió los labios con disimulo intentando no echarse a llorar.
            — Se nota que amas lo que haces — le dijo con una sonrisa, sintiéndose como una idiota cuando llegó el momento en que ya no pudo retener sus lágrimas mientras caían — Tienes realmente una voz preciosa — añadió, agachando la cabeza.
            — La necesito para hacer felices a muchas fans como tú — soltó una de sus manos y le alzó la cabeza, obligándola a mirarlo directamente. Le secó las lágrimas con una sonrisa amistosa — Supongo que ese es mi sueño.
            Yoori agachó de nuevo la cabeza, sonriendo con timidez mientras seguía sintiendo el calor de una de las manos del chico entrelazada con la suya.
            — ¿Sabes? Realmente… No eres una fan tan ‘simple’ como creía.

……..


            A la mañana siguiente, los noticiarios de todo el mundo habían estallado ante la bomba: “¡Integrante del grupo B.A.P., a punto de ser operado por una infección en las cuerdas vocales!

……….


            — ¿Tienes miedo? — Yoori lo observaba con la mirada de una madre preocupada, minutos antes de que se lo llevasen a quirófano.
            — En absoluto — rió.
            — Daehyun…
            — Ya lo sé, ya lo sé. Miento muy mal.

3 comentarios:

  1. simplemente me encanta, no tengo mas palabras, por favor sigue escribiendo asi, espero con ansias el próximo capitulo

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  2. hay mi vido!!! mi sexy Dae Oppa también puede ser tierno
    jejeje puse la canción para poder imaginarme todo el suceso... que hermoso *^*

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