- Autora: @askthewind
- Tipo: B.A.P, serial, menores 18, idol x fan, hetero
CAPÍTULO 12: EL ADIÓS MÁS DOLOROSO
Eunhee
estaba jodida. No había otra forma de expresarlo, y así fue como pasó por su
mente aquel pensamiento tan fugaz e intimidante. “Estoy jodida”.
— ¿Qué… estás haciendo aquí? —
palabreó con torpeza, mirando a Jongup una vez los tres habían entrado al
salón. Jongup estaba de espaldas a todos, en una esquina de la habitación, con
los brazos cruzados y un aura oscura a su alrededor. Yongguk se había sentado
en uno de los mullidos sillones del centro de la sala y permanecía con una de
sus manos acariciando su mentón, con la mirada perdida en el suelo.
Eunhee permanecía de pie entre los
dos, con las piernas temblorosas. Hacía frío. Quizá no había sido tan buena
idea ponerse un pijama tan fino.
— ¿Me utilizaste durante todo este
tiempo, Eunhee? — el tono de voz de Jongup no se podía describir. Simplemente
dejó fluir el dolor, y habló. Eunhee quería responderle, pero simplemente movía
los labios con nerviosismo sin saber qué decir. Yongguk permaneció con la
mirada perdida en quién sabe dónde, sin moverse un ápice.
— ¿Qué estás diciendo?
— A pesar de todo, tú… me
utilizaste, ¿no?
— Yo-…
— Se lo he contado, Eunhee — la voz
de Yongguk resonó suave y tranquila antes de permitirle decir nada — Tu
amenaza. Todo esto se nos iba de las manos a pasos agigantados.
Eunhee se sintió bloqueada cuando
los rasgados y rencorosos ojos de Yongguk se deslizaron suave pero furiosamente
hacia ella, rezumando resignación, quizá impaciencia por ver cómo reaccionaba.
— No… No, ¡no! Yo nunca he querido
utilizarte, Jongupie…
— ¡No me llames así! — Jongup se
giró de repente hacia ella, berreando nervioso. La señalaba con rencor, de
forma acusadora, intentando mantener una calma que hacía rato ya lo había
abandonado para no volver — ¡Ya basta de mentiras!
— ¡Nunca he querido mentirte,
Jongupie, sólo…! ¡Sólo estaba confundida! — Eunhee intentó acercarse a Jongup
con pasitos suaves e intimidados, pero cada paso que avanzaba la hacía
retroceder dos al acercarse al núcleo del volcán en erupción que era Jongup en
aquel momento — Por favor, ¡entiéndeme…!
— ¿Que te entienda? ¿Que te
entienda? — alzó las cejas, incrédulo. Parecía enfadado, pero realmente lo
único que estaba era… dolido. Profundamente dolido, y con una profunda
sensación de traición que lo dominaba por completo — ¿De verdad me estás
pidiendo que te entienda?
Yongguk permanecía allí, con la
mirada en el suelo. Estaba, y al mismo tiempo se había ido.
— ¿No lo recuerdas, Jongup? ¡Tú
fuiste el que decidiste terminarlo todo! — afirmó con rotundidad la chica — “Es
mejor que todo termine aquí.” ¿Lo recuerdas? ¡Porque yo sí lo recuerdo!
— Cómo no recordarlo… — susurró él,
agachando la cabeza y cubriéndosela con una de sus manos entre gestos de
negación resignada.
— ¿Qué pretendías que hiciese en ese
momento? ¿Qué llorase y te suplicase que no me abandonaras? ¡Lo habría hecho si
al menos me hubieses dado una explicación de tu decisión! Pero no me dijiste
nada… Ni una sola palabra — Eunhee negó, con los ojos bañados en lágrimas — Lo
rompiste todo, te diste la vuelta y te fuiste, como si nunca hubiese ocurrido
nada…
— ¿Y nunca te has parado a pensar en
por qué me fui, Eunhee? —
Jongup volvió a alzar la cabeza, decepcionado — ¿Quizá porque habías decidido
tontear con uno de mis compañeros? — Jongup alzó la mano vagamente señalando a
un Yongguk ausente y despistado — ¿Y todo lo que hice por ti, Eunhee? ¿No valió
de nada? ¿Todo lo que hice por ti perdió importancia en cuanto el atractivo
físico de Yongguk apareció en medio?
— ¡Sabes que las cosas no son así…!
— Maldita sea, ¿quién te ayudó? —
Jongup había vuelto a salirse de control de forma desesperada y dolida —
¿Habrías llegado a donde estás ahora de no ser por mí? ¡No! ¿Quién se arriesgó
a perderlo todo por ti? ¿Quién sacó esas estúpidas fotografías a Daehyun y
Youngjae?
Ese fue el momento en que Yongguk
despertó. Giró la cabeza hacia Jongup y lo atravesó duramente con la mirada,
aunque él estaba demasiado alterado como para darse cuenta.
— ¡Lo hice todo por ti, porque me
pediste que te ayudase a participar en el concurso! ¿Recuerdas lo que me
dijiste, Eunhee?
— Jongupie, yo…
— “Me haría tanta ilusión rodar ese
videoclip contigo, Jongupie” — incluso Yongguk pudo sentir el dolor que le
producía al menor recitar aquellas palabras, rescatando aquel que Jongup
consideraba un precioso recuerdo, ahora convertido en la más dolorosa de las
pesadillas. Eunhee lo miraba con los ojos llorosos, queriendo hablar y no
pudiendo — Moví cielo y Tierra por ti… ¿Quién amañó el concurso para que fuese
tu sobre uno de los premiados?
Se hizo un breve silencio.
— Yo, Eunhee, ¡fui yo! — Jongup se
mordió los labios en medio de un profundo suspiro, volviendo a cubrirse la cara
con una de sus manos — Lo hice todo por ti…
— ¡No era fácil acercarme a ti
cuando tenías los ojos puestos sobre esa extranjera todo el día!
Ambos chicos dirigieron la mirada
hacia ella al mismo tiempo, sin decir nada. Eunhee se sintió observaba y
analizada, pero no se arrepintió de sus palabras. Jongup la miró a los ojos por
última vez e, ignorando sus llamadas y súplicas, se fue de aquella casa dando
un portazo y provocando uno de los silencios más incómodos jamás vividos.
Yongguk seguía sentado en el sillón,
totalmente ausente de la realidad. Aparentaba más tranquilidad de la que
realmente sentía, como si estuviese demasiado cansado como para agitarse. Se
levantó del sillón, y las hebillas de sus botas tintinearon entre el silencio
en el corto trayecto del salón hasta la puerta. Escuchó un último sollozo,
abrió la puerta, y se fue. Y al cerrarla comenzó el llanto.
……….
Qué silencio tan incómodo el que
dominaba aquel apartamento. Youngjae había desaparecido como una bala hacia su
dormitorio y allí se había quedado, encerrado, sin dar más señal de vida. Desde
el salón se oía el eco suave de la televisión que Zelo veía desde el sofá,
aunque vagamente le hacía caso. Permanecía ovillado en una esquina, abrazando
sus propias piernas con ambos brazos, y la mirada fija en el suelo, perdida.
Daehyun ni siquiera había llegado a casa al terminar la grabación, y Jongup y
Yongguk aún no habían vuelto de su repentina huída a medianoche. Himchan
permanecía en su cama, con la espalda apoyada contra la pared, las rodillas
flexionadas y los brazos sobre ellas, mirando al frente mientras pensaba. Bueno…
¿Pensaba? Hacía que pensaba. No era exactamente pensar. Reflexionaba, más bien.
“¿Por qué diablos ha vuelto?” Las palabras de
su hermana se repetían una y otra vez en su mente, molestas e irritantes. No
quería hablar con ella, no quería verla ni sentirla cerca. Pero en el fondo,
alguien tan bueno como Himchan no podía negar una explicación a sangre de su
sangre. Quizá era el momento de dar el brazo a torcer.
Escuchó la puerta de la entrada
abriéndose. Yongguk había vuelto a casa.