jueves, 28 de febrero de 2013

B. VS B.


- Autora: @DisabledComplex

- Tipo: BIG BANG, Block B, B.A.P, serial, hetero, +18 (mucho XD), idol x fan


CAPÍTULO 25

Me costó despegar mis párpados, aunque tampoco quería, cuando abría los ojos empezaba la pesadilla. Tenía miedo de mirar y ver que no está, nunca nada será para siempre. Sinceramente no sé cómo pueden poner tanto interés en mí, deberían de... ¿Odiarme? Suspiré y me enfrenté a lo que me esperara.
Abrí los ojos lentamente, encontrándome directamente con la expresión tranquila y dormida de Zico. Mi corazón dió un vuelco, le quería y eso era verdad, sino... ¿Por qué me duele? 
Quería tocarle pero en realidad estaba tan lejos, demasiado, por encima de mí. Sé que el problema soy yo, pero no tengo la suficiente valentía de levantarme de esta cama e irme, desaparecer. Simplemente no puedo.
Contemplé una vez más su rostro, el cual empezaba a hacer algún que otro gesto, despertándose. Escondí mi cara entre sus brazos, aferrándome a su cintura.

- B-Buenos días - le costó decir.
- Yo no me levanto - me indigné.
- ¿Por qué? - tardó aún en espavilarse.
- No quiero despertarme, quiero estar aquí contigo siempre - me escondí bajo la almohada.
- ¿Tendremos que comer? - rió.
- Solo para comer - sonreí contra las sábanas.
- ¿Tienes hambre? - me preguntó, sentándose.
- No - salí de mi escondite, di media vuelta y me tumbé de lado, mirándole.
- Entonces... -
- Quédate conmigo - le interrumpí.
- De acuerdo - se apoyó sobre sus rodillas y las palmas de sus manos, posándolas a cada uno de mis lados, subiendo y poniéndose a mi altura - ¿Has descansado? - sonrió ya a la altura de mis labios.
- Sinceramente, no mucho - dejé caer mis brazos sobre sus hombros, abrazando su cuello.
- Yo tampoco - y de un golpe seco todo su peso cayó sobre mí, haciendo que una sonrisa iluminara mi rostro.
- ¡Me estás aplastando! - empezamos a juguetear, como dos adolescentes, revolcándonos en la cama y dando vueltas de campana.

Carcajadas y suspiros sordos inundaron la habitación, haciéndome pensar que la tempestad podía haber algo de calma, aunque no quería cantar victoria tan rápido.

- ¿Qué te parece si pasamos el día fuera? - me preguntó de sopetón, se le tendría que haber ocurrido algo.
- Sorpréndeme - alcé una ceja.
- Sígueme - se levantó de un salto, yo solo le miré aún desde la cama.
- ¿En pijama? - reí.

Suspiró y yo me dirigí al armario, cogiendo los primeros vaqueros y la primera camiseta que vi, un par de sudaderas para el frío y unas zapatillas. 
Ya preparados, salimos de mi habitación, encontrándonos con un pasillo muy silencioso, demasiado.

- ¿Y los demás? - pregunté preocupada.
- Están fuera - no especificó, supongo que él habría preferido quedarse aquí conmigo, sonreí sin querer - Entonces... ¿Vamos? - abrió la puerta, cediéndome el paso.
- Pues claro - afirmé.

Nos montamos en el coche, conduciendo él, perdiéndose por la ciudad, supongo que llegando a las afueras. Cuando la velocidad empezó a disminuir, pude fijarme que estábamos frente a un salón de recreativos, y bastante grande. 
El gesto me cambió, me encantaban esas "maquinitas" desde siempre.

- Voilá - aparcó justamente en la puerta.

Salí de un salto, casi echando a correr pero me giré para esperarle, encontrándome con una sonrisa resignada.

- Pareces una niña pequeña - se burló.
- ¡Calla y ven! - le mandé.

Entramos en esa gran habitación llena de luces y melodías, una canción familiar obligó a mi vista seguirla. Cuando miré, pude encontrar en una esquina una gran máquina con una placa en el suelo con flechas, las mismas que se deslizaban por la pantalla al ritmo de esa musiquilla. Sin pensármelo dos veces corrí, literalmente, hacia allí.
Metí la mano en los bolsillos esperando encontrar mi cartera, pero ni pista de ella, me giré y vi a Zico con la suya en la mano.

- Hoy invito yo - dijo mientras se acercaba.

Introdució una moneda en esa máquina y me dispuse a elegir una canción, jugándomela y poniéndola en nivel experto.

- Cómo sabía que ibas a venir a esta primero - rió.
- Pero si nunca... - me sorprendí.
- Te he visto pelear, se nota - alzó una ceja.

Rechisté y me sumergí en el fondo colorido, queriendo seguir el rítmo y no dejar pasar ni una mísera flecha. Por suerte, las combinaciones movían mis pies inconscientemente. Se dice que cuando algo se aprende bien nunca se olvida, entonces supongo que es verdad.
Acabé de dar saltos y fuimos directos a matar zombies con pistolas de plástico, para luego tocar guitarras con botones y ganar carreras de coches sin movernos del sitio. 

- Qué bien me conoces - dije sin apartar los ojos de la "carretera".
- ¡Ay que se te va! - se movió, empujando mi volante con una mano, intentando desviarme.
- ¡Que me choco! - reí.

Acabamos la carrera entre empujones y desconcentraciones, ya picaba el hambre así que andamos un poco calle abajo y nos encontramos con una pizzería. Tenía un estilo norteamericano, en tonos rojos, blancos y verdes, con los menús en una especie de pantallas coronando el mostrador y varias cajas. Esperamos la cola de gente y pedimos la pizza más grande, sabor barbacoa.
Tras fulminarnos esa pizza y acabar con las bebidas, nos dirigimos al establecimiento de al lado, una heladería. Cogimos mesa fuera, pidiendo dos batidos gigantes de fresa, con nata incluida.

- Wow - se me escapó al ver los batidos.
- ¿Quién será capaz de acabárselo? - imitó un redoble de tambores en la mesa.
- No me provoques - ladeé una sonrisa, vacilando.
- ¿O qué? - se levantó un poco de la silla y cuando me quise dar cuenta una pequeña mancha de nata cubría mi mejilla.
- ¿Esas tenemos? - mojé mi dedo y esperé, se lo esperaba, así que hice como si me dejara vencer y lo lamí.
- Vaya - se mordió el labio.

Volví a mojar el dedo en nata y me lo llevé a la boca lentamente, para que de un acto reflejo diera un salto y alcanzara su nariz.

- ¡Haya paz! - exclamé, me senté y se dio por vencido.

Fuimos absorviendo gracias a las cañitas, saboreando la fresa y rebañando el sirope del vaso. Acabamos fulminados, así que para ganar su apuesta, quité la pajita y le di un gran buche al batido, acabándolo.

- ¡Terminé! - reí.
- Acércate - se levantó un poco de su silla y yo me encontré con él en medio de la mesa.

Posó un dedo bajo mi barbilla y atacó mis labios, aún con hambre.

- Mmmm... Fresa - se lamió algún resto de batido que pasaron de mis labios a los suyos.

Nos levantamos y fuimos cuesta arriba, lo cual nos costaba ya que estábamos demasiado llenos. En medio del camino noté sus dedos entrelazarse con los míos tímidamente, sacándome una de tantas sonrisas del día, estrechando más ese lazo, sin querer soltarlo.
Llegamos al coche y me senté bruscamente, incluso moviéndolo. Estaba cansada y embotada.

- En cuanto lleguemos a casa, me tiro al sofá de un salto - bromeé.
- ¿A casa? ¿Ya? No no - y puso el coche en marcha.

Volvimos a encontrarnos con carretera, pero esta en un sitio más desierto, como saliendo de la ciudad. Tras un rato de camino pude divisar desde lejos como una pista, un circuito, y varios coches recorriéndolo a alta velocidad.

- Primero te tenía que dejar problar los de juguete, ahora vamos a por los de verdad - y aparcó de un volantazo - Para algo que se me da bien - sonrió a la luna del coche para volver a mirarme a mí.

Nos acercamos a los "boxers" y me dieron un mono y protecciones las cuales me puse sin rechistar, agradeciendo mi pelo corto ya que se ajustaba perfectamente al casco. Acabé de envalarme y salí a la pista, para darle el encuentro a mi coche y a mi contrincante.
Nos subimos en los vehículos, dimos una vuelta y los situamos en sus marcas, dejándome ver a Zico desde mi ventanilla.

- No llores mucho cuando te adelante - me vaciló y bajó la visera del casco.

Subimos las ventanillas y encendimos los motores, centrando nuestra atención en el semáforo.

Rojo. Amarillo. Verde.

Enterré mi talón en el acelerador, rozando los 250 km por hora en un par de segundos, pisándole seriamente los talones a Zico. No tenía mucha práctica, pero quería divertirme un rato.
Me puse justo detrás suya, obligándolo a acelerar o dejarme pasar. Rechisté, se mantenía fuerte. A mi favor, una curva apareció, lo que me dió la oportunidad de adelantarlo, solamente dejándome igualarlo.
Tras la tinta de los cristales, puse ver por el rabillo del ojo como me contemplaba tan despreocupado como siempre. Soltó una mano del volante y me despidió, posando sus dedos donde se suponía que estaba la frente, sobre el casco, y despegándolos. Con eso, la recta final se hizo más fugaz aún, dejándolo a él en la cabeza, escondiéndome a mí tras su estela. Este dio medio giro, derrapando y dejando la marca de sus ruedas en el asfalto. Paré y rechisté, a ver con qué saltaba ahora. Me bajé del coche y me quité el casco, acercándome.

- Quien avisa no es traidor - y como no, empezó a vacilar.
- No eres capaz de llegar de allí - señalé un extremo de la recta - hasta allí - señalé el otro - mirándome a los ojos - me señalé a mí y sonreí.
- Sube en el coche, guapa - le dio una palmada al capó delantero.

Seguí sus órdenes y volví a sentarme en el sillón del copiloto. Sin casco, fue con una velocidad normal hasta el punto de partida, dio la vuelta y paró.

- ¿Preparada? - me preguntó.
- Eso debería de decírtelo yo a tí - sonreí con algo de malicia.
- No estaría tan segura - y con eso sentí como la fuerza de la velocidad nos presionaba contra los sillones.

Traspasando los 200 Km por hora y mirándome a los ojos, siguió hacia delante, con la misma seguridad que siempre.

- Aguántame la mirada - me ordenó, viéndome preocupada, queriendo mirar el camino.

Las ruedas iban prácticamente solas, haciéndome escuchar muy poco el motor y ver cambiar el gesto a Zico.

- Mierda - exclamó casi en un susurro, aún mirándome.
- ¿¡Qué pasa!? - me puse histérica.
- Bésame - me acerqué con miedo, como si fuera el último beso que le pudiera dar - Te quiero - dijo, cerré los ojos y sentí sus labios, al igual que un volantazo.

















































11 comentarios:

  1. Wow, que capitulo, espero no mueran, no inventes eso de manejar sin ver esta algo zafado pero me encanta como escribes, y por cierto ya casi acaba verdad??? me suena a que el final se esta acercando, y que paso con el Dragoncillo???, nuevamente muchas gracias por compartir!!!! y gracias por darte el tiempo de escribir sabiendo que estas muy ocupada!! saludos

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  2. este capitulo realmente fue intenso! XD , me encanta tu fic ! , gracias por compartir! :)

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  3. o.o no
    zico-oppa
    xp estuvo genial esperare con ansias el proximo :3

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  4. Aleluya!! Capitulo *-* ... Dios D:, chocaron?! y La quiere?! Oww! Weon tierno :3 ... jaosdjoasjdas Pero No.. es de GD *w*.
    Espero con ansias el proximo capitulo.-

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  5. la quiero con GD *-* porfis actualicen mas seguido, reviso todos los días la pagina :B y cada vez me pongo mas nerviosa y ansiosa >.< me gusta!

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  6. Wow... son las únicas palabras que pueden salir de mi boca para tu fic... cada capítulo me pone más nerviosa, tengo preferencias, pero se me ablanda el corazón con lo buena gente que es Zico... sincéramente un fic muy intenso... Espero que no me matéis por decir esto, pero si ambos mueren en ese accidente, sería otro final, triste, pero aún así me gustaría ya que él la quiere, y... bueno, al final Ji Jong se daría cuenta de lo mucho que la necesitaba.
    Es importante tener en cuenta que Ji Jong la ha dejado libre para que hiciera lo que ella más quería...
    Una pena si mueren, pero aún así espero que sobreviva para estar junto con Ji Jong (L)
    Adoro tu fic.. ^^
    p.d.: Siento la parrafada... jejejeje

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  7. Me encanta !!! Soy tu Fan numero 1 !! , Ojala que a Zico no le pase nada , si no me muero .

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  8. unni sigue subiendo mas capitulos porfa no nos deje con la duda porfa

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  9. SIENTO POR TARDAR TANTOT^T PERO YA ESTOY ESCRIBIENDO, QUE NO CUNDA EL PÁNICO, PERDONADME PLS DFLKNSDFLKNSDFLKNDSFSDF SARANGHAE<3333

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  10. D: espero que no sea lo que estoy pensado
    Zico TT-TT

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