viernes, 7 de diciembre de 2012

POR TI LO ARRIESGO TODO

- Twitter: @Candela96ymasallá

- Tipo: Yaoi, + 18, serial, Banglo (Bang Yong Guk x Zelo), B.A.P



CAPÍTULO 3 (último capítulo): Discursión y calor.



“28 de octubre, hoy le daré la gran sorpresa a Zelo, el viaje juntos. Estoy deseando llegar allí y encender el fuego.”

Era ya 28 de octubre, los días pasaban rápidos para Zelo y Yong Guk, cuando uno está enamorado, todo lo de alrededor pasa desapercibido en comparación con tu pareja. Era un viernes soleado en Seúl, todo el mundo sonreía, aunque hiciera frío, el sol iluminaba los rostros y los calentaba. Las clases acababan de terminar, y Zelo y Yong Guk estaban en casa de este último disfrutando de un chocolate caliente mientras hablaban. Zelo echó un vistazo a los CD y libros que Yong Guk tenía en el salón. Había cosas que jamás había visto. Ni siquiera sabía exactamente que tipo de música era. Y el sabía bastante de música, mas de lo normal, sobretodo rap. Cogió un disco escondido entre unos mas gordos, lo ojeó con curiosidad.
-¿Quién es JEPP Blackman?- preguntó extrañado sin mirar a los ojos a Yong Guk.
Este se atragantó con el chocolate y comenzó a toser. Zelo se giró hacia él y le miró. En principio su impulso iba a ser ayudar a Yong Guk, pero al comprobar que se encontraba bien, pensó que tal vez su reacción se debía a la pregunta que le había echo. Se acercó a el con picardía y le puso el disco cerca del rostro. Yong Guk se limpiaba la boca incómodo ante la insistencia de Zelo.
-No es nada, sabes que me gusta el rap tanto o mas que a ti.
-Y que has rapeado y conocido mas cosas del rap que yo. Y, que rapeas mejor. Y una cosa mas, al parecer, el chico de la contraportada se parece a ti con 4 años menos.- Yong Guk bajó la cabeza a modo de engañar a Zelo creyendo que le había descubierto, pero no era tonto, y conocía demasiado bien a Zelo.
-No se porque piensas que ese disco es mío, ¿pone mi nombre por algún lado?.- preguntó muy serio. Zelo se sorprendió ante la dureza con la que estaba hablando Yong Guk. Pero el también lo conocía demasiado bien. Volvió a sonreir y le contestó.
-Aquí no, pero en tu cuarto, la imitación del Guernica va dedicada a JEPP Blackman.- Yong Guk tragó saliva.”Mierda” pensó para si mismo. En cuanto Zelo vio el suave movimiento de su cuello tragando saliva, supo que había acertado. De pronto miles de preguntas acudieron a su mente, y pronto a su boca.
-¿Puedo ponerlo?- preguntó con los ojos iluminados. Yong Guk suspiró y asintió.
-Pon la número 4.- dijo con resignación. Si lo iba a escuchar, que al menos escuchara la mejor en su opinión. La música comenzó a sonar, era una base bastante elaborada para un rap. De pronto, Zelo notó como se le ponía la piel de gallina al escuchar la voz de Yong Guk en el disco.
-Tienes mucho talento…- dijo boquiabierto. Mas de una vez habían rapeado juntos canciones, a modo de pasatiempo, y Zelo se había dado cuenta de lo bien que lo hacía, es mas, le había propuesto la idea de presentarse a algún concurso de talentos, pero Yong Guk siempre le evadía de tema.
-¿Qué pasó?- preguntó Zelo con los ojos abiertos como platos. Yong Guk le dirigió una mirada de impotencia. Zelo se acercó a él y se sentó a su lado. Puso una mano en su  rodilla a modo de afecto, pero Yong Guk se levantó con brusquedad y se encerró en el cuarto de baño. Zelo corrió tras él.
-Hey, ¿qué mosca te ha picado?- dijo Zelo molesto.
-Vete a casa Zelo.

-¿Crees que soy tan estúpido como para dejarte así? No tienes ni idea de…
-¡Eres tú el que no tiene ni idea!
-¡Lo sabría si me lo dijeras!
-¡Largo!- grito Yong Guk con la voz mas potente y aterradora que había escuchado Zelo nunca. Dos lágrimas cayeron aquella tarde en casa de Yong Guk, sólo dos, pero en diferentes rostros. Zelo cogió su mochila con brusquedad y salió del piso, cerrando tras de sí con un portazo. Cuando lo escuchó, Yong Guk suspiró y salió de baño.

10 de noviembre, habían pasado varios días desde la pelea, días que se habían echo interminables, días que se habían echo difíciles en clase, días dolorosos. A ambos les  era imposible evadirse de las clases, ninguno había ido a las reuniones del club delectura, y ninguno había echo algo por reconciliarse. Todo parecía perdido. En esos días, Zelo había llorado mas que en toda su vida, pero Yong Guk mas que él. Desesaba con fervor recuperarlo, mas que nada en el mundo, lo que se iba a convertir en una escapada inolvidable, estaba a punto de ser chamusquina. Le había intentado llamar un
par de veces, pero parecía que lo ignoraba por completo.
11 de noviembre. Cada vez se desesperaba mas, era la última hora de clase de la semana, al día siguiente, si no hablaba con él, todo estaría perdido. Se acercó a su mesa con cuidado de no levantar sospecha.
-Tengo que hablar contigo.
-Déjame en paz, te di oportunidad para hablar y me echastes de casa.- Yong Guk se cabreó, pero lo que hizo a continuación no era por el enfado.
-¡Zelo!¿Qué demonios haces haciendo los deberes de otra asignatura?- gritó Yong Guk a pleno pulmón, sobresaltando a todos los presentes, incluido a él mismo, su voz había sonado demasiado grave.-¡Sal al pasillo ahora mismo!-añadió con la voz un poco mas relajada. Zelo boquiabierto salió con celeridad, mirando a Yong Guk con odio. Yong Guk se colocó bien la camisa y mandó al resto de la clase que siguieran con su tarea.
-¿En qué estas pensando?- dijo Zelo cabreado al estar alejados de la puerta de clase, -En nosotros, desde que te conocí.- Zelo se calló. Bajó la vista y se mordió los labios.
-Me trataste mal, muy mal.


-Lo sé. No te he llamado para que tengas que ser tu el que me pida perdón.- ambos mantuvieron silencio.
-Aquel día iba a darte una sorpresa, pero…no pude dadas las circunstancias.- Yong Guk carraspeó.-Por eso, quería invitarte a una cena esta noche, en el mejor restaurante de Corea del Sur, mi piso.- una sonrisa tímida iluminó su rostro. Zelo se rindió rápidamente ante aquella sonrisa que tanto anhelaba y amaba. Pero de nuevo le vino a  la mente el grito de Yong Guk, tan doloroso y lleno de ira; “¡Largo!”. Se le pusieron los pelos de punta, Yong Guk sería incapaz de hacerle daño físico o psicológico, podía confiar en él, lo había echo durante meses, ahora no tenía porque cambiar, le había dicho sus deseos mas ocultos, se había abierto como un libro con él, y, quería hacer aún muchas cosas en su compañía.
-Deacuerdo…- Yong Guk mostró su adorable y gran sonrisa ante la respuesta de Zelo, hizo ademán de abrazarle, pero podían ser vistos, se contuvo y volvieron a la clase.
Era de noche, Yong Guk se estaba duchando para estar presentable frente a Zelo.
Todo tenía que salir bien, nada debía estropearlo. Cuando terminó, entró a su cuarto y se puso ropa, algo informal. El timbre sonó y fue rápido como un rayo a abrir. Zelo, tímidamente saludó. Yong Guk le invitó a entrar.
-¿Qué has dicho en casa?.-preguntó Yong Guk.

-Que me iba con unos amigos a dormir a casa de alguno o algo así.- Yong Guk le sonrió, dios, le encantaba tanto que el sonriera. Entraron al comedor, y Zelo pudo observar las 2 cajas de pizza que reposaban en la mesa. Yong Guk se rascó la cabeza.
-Espero que te apetezca.-dijo riéndose.
-Claro.- se sentaron y comenzaron a comer.
La cena fue fluida, hablaron y hablaron sin cesar, solo cuando masticaban. Cuando terminaron, lo recogieron todo. Al volver al comedor se quedaron ambos de pie. Yong Guk estaba deseando besar a Zelo, abrazarlo, tenerlo. Pero tenía miedo de acercarse y que este le rechazara. No lo haría, Zelo ansiaba tanto como él poder dejarse llevar.
-¿Te puedo besar?- preguntó Yong Guk serio. Zelo se sorprendió ante la postura tan directa que había adoptado de pronto Yong Guk. Se fue acercando poco a poco a él, serio, completamente serio. Cogió suavemente la mano de Zelo, que al notar su calor después de todo lo ocurrido, sintió un escalofrío que le recorrió de pies a cabeza.
-¿Puedo?- preguntó una vez mas, con su voz grave, la cual hechizaba a Zelo, y mas si le susurraba suavemente.
-Sí…- dijo Zelo en un hilo de voz. Con tranquilidad y suavidad, Yong Guk acarició el rostro de Zelo con la mano y fusionó sus labios con los de él. Yong Guk sonrió en mitad del beso, junto a Zelo. Ambos rompieron a carcajadas, felices. Continuaron el beso, cada vez se volvía mas y mas intenso, cada vez sus cuerpos se juntaban mas. Cayeron al sofá casi sin quererlo. Mientras besaba el suave y largo cuello de Yong Guk, Zelo le quitaba la sudadera. Estaban en una postura un tanto incómoda, apenas cabían en el sofá, eran demasiado grandes. Ambos se miraron y sonrieron.
-Tienes unos sofás pequeños.
-Lo sé.- dijo Yong Guk sonriente. Beso suavemente a Zelo en los labios y se quitó de encima de él. Carraspeó y se levantó.
-¿A dónde vas? – preguntó Zelo extrañado. Sin decir nada, Yong Guk volvió, sin sudadera aun, con una pequeña maletas y las llaves.
-Vamos.
-¿A dónde?
-Lejos de aquí.- le contestó sonriendo.
-¿Cómo?
-Esto es lo que te tenía que decir, tu y yo nos vamos a ir 3 días lejos de Seúl, lejos de los prejuicios y las críticas de los demás, a quienes no les importa que nos gusta o que nos deja de gustar. Por ahora no podemos hacer mucho para combatirlo, pero poco a poco, un día, podremos decir al mundo que somos pareja sin miedo a que nos acepten onos rechacen.- Zelo se quedó boquiabierto, no sabía que decir. Yong Guk le sonrió.
-Vamos.
-Pero, mis padres…
-Tranquilo, eso ya está aclarado.
-¿Cómo?
-Soy tu tutor, llamé a tu madre, muy maja por cierto, le dije que te ibas a ausentar 3 días por adelantar estudios este puente, que ibas a quedarte en mi casa para no tener que dar viajes tontos y poder preguntar dudas cuando lo necesitaras.
-¿Enserio se tragó eso?- Yong Guk rió.
-No subestimes el poder que ejerce un profesor sobre una madre preocupada por los estudios de su hijo.
-Si, pero aun así.- dijo un poco confuso.-¿Y que pasa con mis cosas?
-¿Qué cosas?
-Pues mi ropa, mi cepillo de dientes…
-Cepillos de dientes compramos en alguna gasolinera, y, créeme, no necesitarán mucha ropa si estás conmigo.- Aquel comentario sonrojó a Zelo, que le entró una risa de enamorado estúpido.
-Me lo tomaré como un secuestro.- Yong Guk apagó las luces y salieron por la puerta.
-Ponte al sudadera.- Le recordó Zelo.
-Ah, si.
Hacía mucho frío. Estaban por debajo de los 0 grados. Aquel pueblo perdido en la montaña era el lugar mas frío de Corea según Zelo.
-Entra.- le indicó Yong Guk mientras abría la puerta de la pequeña casa de madera.
Ya era de día, habían estado mas de 5 horas al volante, estaba amaneciendo. Yong Guk tenía unas ojeras inmensas del cansancio, a Zelo le dio lástima.
-Dime donde está el baño y la comida y vete a dormir, que te lo mereces.- le dijo cariñosamente mientras le acariciaba el pelo.
-Tranquilo, he aguantado mas tiempo sin dormir y no me ha pasado nada nunca.
La casa estaba modestamente decorada. Tenía una pequeña cocina, en la que apenas cabían 2 personas. El baño en cambio, era inmenso, con bañera incluida. El comedor servía de sala de estar y recibidor. Unas viejas y empinadas escaleras conducían a los dos cuartos del ático. Uno muy pequeño, en el que estaba la única cama de la casa en condiciones. La otra cama del cuarto era demasiado pequeña incluso para una persona, pero estaba en el cuarto mas grande, que iba acompañado de una cristalera en el techo y una preciosa y gran chimenea.
-Que pena que la cama no esté aquí. Es tan bonito este cuarto.- dijo Zelo apenado.
Le gustaba de veras, tenía debilidad por las chimeneas. Además, el cuarto estaba mas decorado que el resto de la casa. Había fotos por todos lados, cuadros y demás objetos de decoración. Yong Guk le miró y una idea se cruzó en su mente.
-¿Sabes hacer fuego?- le preguntó a Zelo.
-Sí, creo, mas de una vez he hecho en el pueblo de mis padres.
-Haz pues, que se vaya calentando la estancia. Voy a preparar aquí la cama.
-¿Qué? Tú solo no podrás moverla, es más, creo que el colchón no cabe por la puerta.
-Confía en mi.
-Que remedio…- Zelo se frotó las manos y comenzó a colocar los troncos en la
chimenea. Yong Guk comenzó a sacar mantas, sábanas y todo tipo de telas de un armario inmenso. Zelo le miraba con curiosidad. Riéndose, Yong Guk le indicó que se girase y que se concentrara en el fuego.
-¿Dónde hay mecheros?
-En la cocina, en el primer cajón, al lado del fregadero.- Zelo se levantó y bajó las escaleras. Orgulloso, Yong Guk admiró la cama improvisada que había fabricado frente a la chimenea. Se tumbó encima de ella y la probó. Era cómoda y mullida, era de esperar, había colocado todas las mantas de la casa. Cuando escuchó a Zelo subir las escaleras, se levantó.
-Lo encontré.- dijo Zelo mientras se dirigía a la chimenea. Yong Guk sonrió y asintió.
El fuego se avivó en un abrir de cerrar de ojos. Zelo suspiró al notar el calor del fuego y un escalofrío recorrió su espalda. Escuchó a Yong Guk bostezar y se giró hacia él.
-Acuéstate, temo por tu salud.- Yong Guk sonrió tímidamente.
-Sólo si me acompañas.- ambos sonrieron y se cogieron de la mano. Se acostaron vestidos, hacía demasiado frío aun como para quitarse la ropa. Se metieron bajo las mantas y se abrazaron. A Yong Guk le temblaba todo el cuerpo, en parte por el frío, pero lo que mas le hacía temblar era el echo de estar allí, con Zelo, juntos, felices.
Aquel sentimiento le calentaba el pecho y le otorgaba una cálida sensación. Lo abrazó con todas sus fuerzas y se durmió en pocos segundos. Zelo tampoco tardó en dormirse.
Apenas había iluminación en la estancia, estaba nevando y el cielo estaba nublado. Zelo se quitó unas cuantas mantas de encima,ya hacía bastante calor. Con mucho cuidado de no despertar a Yong Guk, quitó su brazo de encima de su pecho y se incorporó. Se quitó la chaqueta y las botas, quedándose solo con una camiseta y unos pantalones baqueros.
Miró el móvil, allí no había cobertura, estaban totalmente aislados. Habían dormido unas 8 horas ya. Miró a Yong Guk. Estaba aparentemente dormido. Con cuidado de no hacer ruido se acercó a él. Tenía el rostro muy caliente, debía estar pasando calor, le quitó unas cuantas mantas de encima y este se movió. Zelo se asustó, pero no se despertó. Acarició su rostro con cariño y dejó caer un suave beso en sus labios. Unas grandes y fuertes manos calientes cogieron el suyo entre ellas. Zelo se sobresaltó, pero no apartó el rostro al notar la lengua de Yong Guk introducirse en su boca. Cogió sus manos y se acercó mas a él con el cuerpo. Rodaron por la cama. Ambos sonrieron y se miraron a los ojos.
-¿Lo vamos a hacer?.- preguntó tímidamente Zelo.
-Sólo si quieres.
-¿Eso significa “Sólo si me quieres”?
-Para nada, se que me quieres, pero no por quererme vas a querer hacerlo.
-Quiero hacerlo.- dijo sonriendo Zelo.-De veras que quiero. Quiero hacer hoy el amor contigo Bang Yong Guk.- Yong Guk esbozó una gran sonrisa. Con cuidado besó de nuevo a Zelo. Se fue quitando la ropa poco a poco, se escuchaba la risa picaresca de Zelo, eso le encantaba a Yong Guk. Ya estaban casi desnudos ambos, Zelo creyó estar en un sueño cuando la gran mano de Yong Guk se posó con fuerza en su entrepierna.
-Ah…- gimió casi sin poder evitarlo.
-¿Preparado?- le susurró Yong Guk al oído.
-Confío en ti…- Yong Guk, con cuidado le dio la vuelta a Zelo, dejándolo boca abajo.
Una punzada de dolor recorrió la espalda de Zelo al notar la penetración de Yong Guk. Se agarró con fuerza a las sábanas y cerró los ojos, en pocos segundos, aquel movimiento que tanto dolor le había proporcionado al principio, empezó a convertirse en delicioso placer. Volvió a gemir. No pensaba en nada, su mente estaba en blanco, se dejaba arrastrar por el placer del momento. Yong Guk no pudo contener un grito de placer. Llevaba mucho tiempo soñando con aquel momento. Cada vez iba mas rápido, y hacía movimientos con muchas mas brusquedad. Ambos sudaban, ahora tenían demasiado calor, pero no era un inconveniente, estaban disfrutando de uno de los mejores momento de sus vidas, aquello marcaría un antes y un después.
-Te quiero Zelo… - dijo Yong Guk en un susurro. Al notar su voz tan cerca de su oído, Zelo volvió a gemir, amaba aquella voz.
-Te amo Yong Guk…

El fuego crepitaba frente a ellos. Zelo se apoyaba en el pecho de Yong Guk, el sonido de su corazón le causaba una grata sensación de seguridad. Tenía una leve sensación de mareo. Estaba muy feliz.
-¿Estás bien?- le preguntó Yong Guk besándole el pelo.
-Mejor que nunca.- Yong Guk sonrió.
-Me refiero a…
-Mejor que nunca.- dijo mientras levantaba el rostro para mirarle a los ojos. Se besaron
de nuevo. No se cansaban.
-Tengo hambre.- dijo Zelo al notar su estómago quejarse.
-Vamos a hacer algo de comer.- dijo Yong Guk mientras se levantaba.
-Vale, primero voy al baño.- cuando Yong Guk escuchó la puerta del baño cerrarse, cogió un pequeño libro de su mochila y escribió algo:
“Anotar en diario Zelo”
-¿Qué escribes?- preguntó Zelo.
-Nada interesante, vamos.- dijo mientras guardaba el libro y corría hacia Zelo, que le recibió con un suave beso en la mejilla.

8 comentarios:

  1. que hermoso fic, me gusto mucho

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  2. que pasoo... donde esta lo demas .. o estoo es todooo DD: POrfavor que no me eencatooo <33

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  3. Pero, pero, pero mujer...!!! ;__; así sin lubricante, ni dedos, ni nada, a palo seco, ese niño podría haber muerto XDD y más siendo una primera vez T__T era para explayarse mucho jaja
    Aun así me gustó, buen trabajo ♥

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  4. aaaaa quede re o.o que paso? osea me dejaste suplicando mas!!!!! omg no puedo creerlo jajaja igual muy bueno me encanto! pliss sigue subiendo de esta pareja, los amo pero estaría mejor si fueran mas largos jajajaja xD bueno bueno buen trabajo!!! Saranhaeee <3

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  5. muero D: qeria mas "ACCION" XD pero bueno estubo genial es la segunda vez que lo leo :3

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  6. Me recontraencantooooooooo, fue lo mejor,,, pero no entiendo la parte donde escribió: "ANOTAR EN DIARIO ZELO" , me lo pueden explicar :)

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  7. Hermoso *-* jajaja esperaba también mas acción, pero aún así, me encanto >< concuerdo con S.Q ... al seco? sadsad taba desesperado ya yongguk ~ jjaja

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  8. Bello!!! Lo adoré :´D!!! Me encanta esta pareja, aunque queria leer un poco mas de la preparacion (?, pero no importa, En fin está estupendo, me encanta!!!

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