jueves, 22 de agosto de 2013

OJOS DE CIELO


- Autora: Milly Fernández 


- Twitter: @Selene_Arizza



- Tipo: Infinite, hetero (entre idols y fans) menores de 18 (salvo un único capítulo), serial


CAPÍTULO 4: GRACIAS POR EL TRABAJO, SEÑOR MISTERIOSO.

Dejé caer mi mochila sin dar crédito a lo que veía. Temía que se me desencajara la mandíbula, pero su casa era tan impresionante que me había dejado en estado de shock. Las paredes blancas con pequeños detalles en negro. Los muebles de colores combinados, también blancos y negros. Orden, limpieza, espacio, luz, perfección miraras donde miraras. Y solo alcanzaba a ver el salón y la cocina.
-Vamos.-Dijo Myungsoo sacándome de mi ensimismamiento.- Te enseñaré tu cuarto.
“Tu cuarto.” Me sorprendí al no poder recordar cuando habíamos dejado el leguaje formal y habíamos pasado a tutearnos.
Sin dejar que pudiera pensar nada más, me guío hasta una puerta blanca, impoluta, como todo lo demás. Me indicó con la cabeza que abriera, y entré sin esperar más. Dejó varias bolsas encima de la cama y desapareció de allí dejando que explorara mi nueva habitación. “Nueva y perfecta habitación” me dije. Una cama enorme, ventanales con unas vistas tremendas. Cortinas negras, alfombras blancas, un espejo que reflejaba toda la habitación. Un escritorio con ordenador incluido sobre él. Un equipo de música y las puertas de lo que creía un armario empotrado, pero que resultó tener además camuflada la puerta del baño en ellas. “¡Y qué baño!”
Agité la cabeza e intenté centrarme. Había venido a trabajar y a pagar la cámara. “Ya, claro.” Murmuró mi interior con ironía. “Como que no has venido para poder verle.”
Llegué al salón y le vi sentado, pacíficamente leyendo. Quería hablar con él, pero no me atrevía a romper ese halo de tranquilidad que le rodeaba. Pestañeaba suavemente, y en sus pómulos se formaba una hermosa sombra. Su pelo brillaba con reflejos oscuros al sol. Su nariz, respingona para ser asiático, cortaba la luz de la ventana en una bella silueta. Al pasar página, giró la cabeza un poco, y me vio por el rabillo del ojo. Rápidamente cerró el libro y vino hasta mí y se aseguró de que todo fuera de mi agrado.



-Gra-gracias por todo, de verdad. Me pondré a trabajar enseguida.-Susurré. Intenté que mis palabras cobraran mayor fuerza con una sonrisa y un “fighting!”. Él volvió a sentarse cómodamente sin decir nada- Ehh… ¿Qué tengo que hacer? Mmm ¿cocinar? ¿limpiar? ¿hacer la compra?
-El cocinero viene todos los días por la mañana y deja todo preparado. Otro asistente viene más tarde y limpia y ordena la casa.-Dijo como que no quiere la cosa.
-Ahh…  Entonces… ¿Qué puedo hacer yo?
Sonrió, y se encogió de hombros.
-Ya se me ocurrirá algo.-Le miré contrariada y confusa. No iba a estar en esa casa sin hacer nada para merecérmelo.- Aihhs.-Se frotó la frente algo hastiado.- Basta con que hagas lo que te diga.
- Y… ¿Nada más?
-Por ahora, no.
-¿Y luego?

Giró la cabeza hacia mí y me miró con seriedad. Yo aguante la mirada, me encogí de hombros y sonreí, haciendo que se sorprendiera, y sonriera a su vez. Cerró los ojos y removió su flequillo.



Se recostó en el sofá y me dio unas palmadas al sitio a su lado diciéndome que me sentara.

-A ver… Asistente personal… Supongo que lo que debes hacer es cumplir con lo que te mande. – Calló, y yo murmuré “eso es muy general”. Suspiró.- Tendrás que organizar mi agenda, acompañarme en mis viajes y ayudarme con mi trabajo, cuidarme cuando esté enfermo, ser mi consejera… Básicamente… Consiste en estar a mi lado.

“Consiste en estar a su lado” Mis sentidos se fueron de vacaciones durante unos segundos. Agaché la mirada para disimular el rubor en mis mejillas e  intenté calmar la fiesta que tenían mis nervios montada en mi cuerpo.
Oí una pequeña risa proveniente de donde estaba Myungsoo, y a continuación, noté un peso sobre mis piernas, ahogué una exclamación .Se había tumbado en el sofá, recostando la cabeza en mis muslos.
-Primer trabajo: quédate así un rato más.- Murmuró somnoliento.
No sé cuánto tiempo pasó, solo era consciente de su proximidad, calidez y suavidad. Respiraba profundamente, y su boca estaba entreabierta. Con los ojos cerrados y en aquella posición, parecía mucho más joven. “Aunque ¿qué edad tendrá?” Realmente no sabía nada de él. “Ni él de mí.” Pero, por algún motivo no me sentía del todo extraña con él, era incomodo, sí, pero al fin y al cabo nuestro primer encuentro había sido de lo más abrupto, y aún esperaba que estuviera enfadado conmigo. “Y no parece estarlo.”
-No te entiendo.-Susurré posando los dedos en su pelo, y amasándolo muy ligeramente, para que no lo notara.- Me acoges y me das trabajo sin preguntarme nada ni saber quién soy.- Dejé su pelo, y comencé a trazar la línea de su mandíbula, sin ejercer casi presión sobre su piel. Mi corazón latía muy fuerte, pero intenté no darle importancia.- No te entiendo.
-Yo tampoco acabo de entenderlo.
Y con ese leve murmullo, atrapó mi mano con la suya, y entrelazó nuestros dedos. Algún día iba a sufrir una parada cardiaca de seguir así. “¿En qué está pensando este hombre?” No lo sabía. Era un misterio, un extraño y encantador misterio. 

3 comentarios:

  1. aiiiii pero no lo dejes ahí!!! Que yo quiero leer mas!

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  2. esto me suena a que ellos dos son los fenomenos hehe

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